Miercoles 23 Mayo de 2012

Ajuntament de Tortosa - Turisme

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La Tortosa modernista: itinerario por el urbanismo de una ciudad, Tortosa, bisagra entre los siglos XIX y XX.

Explicación

El punto de partida de esta ruta es la avenida Generalitat, en el barrio del Temple. La primera parada es la Casa Pallarès (35), conocida popularmente como Villa Alícia. Es obra de Pau Monguió i Segura. El edificio consta de sótano, cubierto con una amplia bóveda rebajada, planta baja, piso y desván y yuxtapone rasgos modernistas y elementos decorativos propios del romanticismo.

Continuando más hacia delante, encontramos la Casa Piñana.  Es obra del arquitecto Pau Monguió i Segura. La primera planta tiene la fachada exterior concebida como una gran tribuna y se encuentra dividida en tres cuerpos por arcos entre parabólicos y de medio punto, perfilados con decoración de trencadís.

Con la expansión urbana, se desplazaron los centros vitales de la ciudad, y, entre otras, se creó la necesidad de integrar espacios verdes y de ocio dentro del entramado urbano. El año 1848, se construyó un modesto paseo de moreras que, poco a poco, fue ganando terreno hasta el año 1880. Éste es el origen del Parque Municipal Teodor González. El parque acoge desde 1933 la Lonja medieval (17).

Desandamos el camino y la avenida Generalitat nos llevará hasta el antiguo barrio de Pescadores. Aunque fue destruido durante la Guerra Civil, conserva dos de los edificios públicos más interesantes, el Mercado Municipal (25) y el Mercado del Pescado. El primero fue construido entre los años 1884-87 por el arquitecto Joan Abril, y es una pieza de gran interés dentro de la arquitectura ecléctica catalana. El Mercado del Pescado es un edificio de estilo racionalista proyectado por Agustí Barlett.

Retomamos el camino en dirección a la plaza Alfonso XII, construida entre los dos ejes de los ensanches, para contemplar el trabajo de forja de uno de los edificios construidos por los Ballester. En frente, al otro lado de la plaza, encontramos la antigua Clínica Sabaté  (34). De estructura clásica, si atendemos a la severidad y la ordenada disposición de las aberturas, veremos que el edificio presenta una marcada influencia oriental en los motivos decorativos egipcios.

Continuamos hacia la calle Cervantes, para encontrar otros ejemplos interesantes como la Casa Margenat, y la Casa Albacar y el Convento de las Siervas de Jesús. Llegaremos hasta la Casa Bau  (33), en la calle Berenguer IV. De esta obra, de estilo ecléctico, hay que observar la solución rítmica de las arcuaciones en la planta baja, soportadas por columnas cilíndricas de canon corto con capiteles de decoración floral. 

Regresamos a la calle Cervantes para encontrar más ejemplos como la Casa Matheu  (31) y la Casa Brunet  (32). La primera presenta el muro almohadillado y concentra la decoración vegetal, mayoritariamente en el chaflán, bordeando las aberturas, y en el mirador, del cual destacaremos la vidriera emplomada. De formas barroquizantes, la casa Brunet rompe la contundencia y el peso de su volumen con la decoración de las pilastras y los frontones que, con las molduras y la cornisa superior, le dan un dinamismo contenido.

Emprenderemos de nuevo la ruta por la calle Sant Blai, hasta llegar a la plaza Agustí Querol y seguir por el puente del Estat hasta el barrio de Ferreries. La construcción de este puente, después del incendio en el que desapareció el último puente de Barques (1892), hizo desaparecer parte de la plaza en la que se situaba la antigua iglesia del Roser  (26), hoy en Ferreries. El paseo que abre el barrio al río presenta, además de la casa de Antoni Llorca, la iglesia anteriormente citada. De la primera, destacan los motivos vegetales, bien elaborados y pétreos, que toman el protagonismo. En cuanto a la última, proyectada por el arquitecto Joan Abril, el edificio integra en una de las fachadas laterales la puerta de la iglesia que estaba situada en la antigua plaza de Les Cols. En este barrio encontramos también otro ejemplo modernista, la Casa Camòs. Destacan las formas de regusto árabe y curvilíneas de la parte superior de las aberturas de la planta baja.

Volvemos de nuevo por el Puente a la plaza Agustí Querol para adentrarnos por la calle Montcada y encontrar el Palacio Climent  (36). El orden que sigue la composición vertical de las aberturas se hace evidente.

Continuamos el recorrido hasta el Palacio Abària, y desde allí llegamos a la plaza de la Cinta, para encontrarnos con otro ejemplo de Modernismo, la Casa Grego  (30), donde las formas son más redondeadas y sinuosas, e imprimen un dinamismo muy propio del modernismo.

Acabaremos nuestro recorrido cerca del río contemplando uno de los edificios modernistas más logrados de la ciudad, el que fue el Matadero Municipal  (29). Construido en terrenos ganados al río, fue proyectado por el arquitecto Pau Monguió i Segura entre el 1906 y el 1908, siguiendo una estructura de pabellones en la que se combinan los espacios cerrados y abiertos. 

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