En nuestro territorio encontramos variedad de paisajes y ecosistemas de gran valor, en gran parte por la confluencia del río Ebro y los macizos de los Ports de Tortosa-Beseit.
El Ebro catalán permite disfrutar de una naturaleza virgen y exuberante y es un verdadero paraíso para los pescadores. Su magnífica diversidad biológica hizo aconsejable la declaración de las islas fluviales y de determinados puntos como zonas PEIN (Plan de Espacios de Interés Natural) para garantizar su conservación.
Los Ports de Tortosa-Beseit ocupan más de ochocientos kilómetros cuadrados de fascinación natural y son uno de los mejores lugares de la Península Ibérica y de toda Europa para ver bastantes especies de aves rupestres y rapiñadoras y un paisaje único y espectacular. Destaca la cabra hispánica, una de las especies animales autóctonas de estas tierras y símbolo ineludible del macizo. Desde la cima de Caro, puede observarse la vertiente oriental del macizo de Els Ports, todo el valle del Ebro, las Sierras de Pàndols, Cavalls y Cardó, así como el litoral y la forma triangular de la planicie del delta. En el extremo sur se observa la Sierra del Montsià.