Descripción

Las fortificaciones de la Colina del Sitjar, junto con las Avanzadas de San Juan, conforman el conjunto defensivo diseñado en la segunda mitad del siglo XVII para proteger el flanco occidental de la ciudad. Tortosa ha sido una pieza clave en todos los conflictos de época moderna (Guerra de los Segadores, de Sucesión, del Francés) y su control era indispensable para salir victorioso de dichos conflictos bélicos. Así pues, asegurar una buena defensa era fundamental.

Antes de las transformaciones de época moderna, este sector fortificado había sido trazado por las murallas del siglo XIV. De esta construcción se conserva el Portal de Tarragona, construido en la Edad Media y que continuó permitiendo el acceso a la zona fortificada del Sitjar a lo largo de los siglos. Su uso se vio inalterado por el derrumbe de murallas a finales del siglo XIX y continuó haciendo servicio hasta hace unas décadas. También se distingue, a su lado, la Torre del Miracle.

El resto de la muralla medieval se sometió a un programa de mejora para adaptarse a las nuevas necesidades militares. Estas modificaciones consistían en construir bastiones angulares, transformando las torres medievales en baluartes poligonales preparados para la nueva artillería de fuego. Así, con estos baluartes se podían cubrir todos los flancos de la muralla.

La zona del Sitjar quedó distribuida de la siguiente manera y hoy en día se puede visitar. El baluarte situado más al norte, y cercano a las avanzadas de San Juan, era el de la Victoria, donde podemos encontrar el Portal de Tarragona. El conjunto se completa con el del Santo Cristo y el de las Cruces, respectivamente. Estos baluartes defendieron una de las zonas más expuestas durante todos los conflictos bélicos del siglo XVIII. El Ebro era más fácil de defender, así que la mayoría de ejércitos vieron esta zona como el punto donde centrar sus esfuerzos ofensivos.