Descripción
El Castillo de la Suda es el gran símbolo defensivo de Tortosa y uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Situado en el punto más alto del casco histórico, domina el paisaje urbano y ofrece unas vistas privilegiadas sobre el río Ebro, la catedral, el centro histórico, el Delta del Ebro y el macizo de Els Ports. Su ubicación estratégica explica que esta colina haya estado ocupada de forma continuada desde la Antigüedad.
El conjunto formado por el Castillo de la Suda, las murallas y las fortificaciones fue elegido por votación popular como uno de los 7 Tesoros del Patrimonio Cultural de Tortosa, en el marco de la Capital de la Cultura Catalana 2021, un reconocimiento que pone en valor su importancia histórica y patrimonial.
Las excavaciones arqueológicas han documentado restos íberos y romanos, testimonio de la ocupación de la colina mucho antes de la construcción del castillo actual. Durante el siglo X, en época del califa Abd al-Rahman III, la fortaleza fue transformada en una poderosa alcazaba andalusí, convirtiéndose en el principal centro político y militar de la ciudad islámica.
Tras la conquista cristiana de Tortosa en 1148, el castillo pasó a ser residencia real. Jaime I residió en él en diversas ocasiones y, según la tradición, fue aquí donde preparó parte de la expedición para la conquista de Mallorca. Durante siglos, la fortaleza mantuvo su función estratégica como centro de defensa y control del territorio.
La estructura del castillo se adapta perfectamente a la forma de la colina. Buena parte del perímetro actual conserva el trazado original de la fortificación medieval, con lienzos de muralla alternados con torres de planta cuadrada. Con la evolución de las técnicas militares, especialmente entre los siglos XVI y XVIII, el conjunto fue adaptándose a la artillería mediante la sustitución de almenas y torres medievales por troneras, parapetos y nuevas obras defensivas. Durante los siglos XVII y XVIII también se construyeron importantes fortificaciones avanzadas en el sector noreste para reforzar la defensa de la ciudad.
En el interior del recinto se levantaron numerosas construcciones destinadas a la vida militar y al abastecimiento de la fortaleza. Todavía hoy se conservan restos de los aljibes, el polvorín, diversas galerías subterráneas, el patio de armas, elegantes arcadas y una sala con características ventanas triforadas. Uno de los espacios más singulares es el gran pozo central, conocido como la Suda, al que confluyen varias galerías subterráneas conectadas con silos y antiguos hornos.
Durante la Guerra Civil Española, el castillo sufrió graves daños a causa de los bombardeos que afectaron intensamente a Tortosa. Su recuperación comenzó décadas más tarde y, en 1972, fue inaugurado como Parador de Turismo, una intervención que permitió restaurar gran parte del conjunto y garantizar su conservación.
Hoy, el Castillo de la Suda continúa siendo uno de los principales atractivos patrimoniales de Tortosa. Su historia, que abarca desde el mundo íbero hasta la época contemporánea, la monumentalidad de sus murallas y las espectaculares panorámicas que ofrece lo convierten en una visita imprescindible para comprender la evolución histórica de la ciudad y del territorio de las Tierras del Ebro.