Descripción
El Palacio Abària de Tortosa es una antigua casa-palacio de origen gótico situada en la calle Montcada, uno de los ejes históricos del casco antiguo. El edificio conserva elementos que permiten seguir su evolución desde la Edad Media hasta la actualidad. Entre ellos destacan las gárgolas medievales y diferentes partes de la antigua construcción.
A lo largo de los siglos, el palacio experimentó importantes transformaciones. Especialmente significativa fue la reforma del siglo XIX, cuando se adaptó como residencia de una familia acomodada. Actualmente alberga la Delegación Territorial del Gobierno de la Generalitat en las Terres de l’Ebre y no es visitable turísticamente. Por ello, su descubrimiento se centra en la arquitectura exterior y en su interesante entorno urbano.
Palacio Abària de Tortosa, una casa-palacio de origen gótico
Los orígenes del Palacio Abària de Tortosa se sitúan entre los siglos XIV y XV. Inicialmente respondía a la tipología de una casa-palacio fortificada, una residencia urbana que incorporaba elementos propios de la arquitectura defensiva.
La construcción disponía de una pequeña torre en cada uno de sus ángulos, lo que debía conferirle un aspecto muy diferente al actual. A pesar de las transformaciones posteriores, todavía se conservan partes del paramento medieval, especialmente en las esquinas y alrededor de algunas aberturas.
Además, entre los elementos más singulares del exterior destacan las gárgolas medievales, conservadas y puestas en valor durante la rehabilitación contemporánea del edificio.
La familia Abària y Tortosa
El palacio está históricamente vinculado a la familia Abària, un linaje con una presencia destacada en la Tortosa de época moderna.
Entre sus miembros se encuentran Llop d’Abària, de origen vasco, y su hijo Martí d’Abària. Ambos están documentados como maestros de obras relacionados con la construcción de la Catedral de Tortosa durante el siglo XVI.
El linaje continuó vinculado a la ciudad durante los siglos posteriores. En el siglo XIX destaca Clotilde d’Abària i Fortuny, conocida en los ambientes artísticos barceloneses como «la perla tortosina». Su retrato, pintado por Francesc Masriera en 1878, forma parte del patrimonio artístico municipal.
De palacio medieval a residencia del siglo XIX
El Palacio Abària experimentó diversas transformaciones a lo largo de su historia. Durante el siglo XIX, el edificio fue profundamente reformado para adaptarlo como residencia de una familia acomodada.
De esta etapa se conservan en el interior pavimentos de mosaico y pinturas murales, que conviven con elementos de origen medieval. Así, el edificio reúne diferentes capas de su historia, desde la antigua casa-palacio gótica hasta la residencia del siglo XIX.
A principios del siglo XXI se impulsó una profunda rehabilitación del conjunto. Los trabajos permitieron adaptar el edificio a su actual uso institucional y, al mismo tiempo, conservar elementos patrimoniales de diferentes épocas. La intervención finalizó en 2006.
El Palacio Abària y la plaza dels Dolors
El descubrimiento exterior del palacio se completa con la plaza dels Dolors, situada junto al edificio. Este espacio ayuda a interpretar las transformaciones urbanas experimentadas por esta parte del casco histórico.
Aquí se levantaba la antigua iglesia dels Dolors, vinculada al convento de las hermanas del Sagrado Corazón o dels Dolors. El templo, de época barroca, quedó gravemente afectado durante la Guerra Civil.
La recuperación del espacio permitió integrar algunos de los restos conservados de la antigua iglesia. Además, el trazado del ábside está señalado sobre el pavimento de la plaza, lo que permite imaginar la disposición del templo desaparecido.
También se marcaron los trazados de las antiguas calles de Sant Antoni y Censal d’en Costa. Por tanto, la plaza permite reconocer en el espacio urbano actual diferentes testimonios de la Tortosa del pasado.
Un palacio para contemplar desde el exterior
El Palacio Abària no es visitable turísticamente. Dado que actualmente tiene un uso administrativo, su descubrimiento patrimonial debe realizarse desde la calle Montcada y la plaza dels Dolors.
Desde el exterior pueden observarse la fachada, las gárgolas medievales y diferentes elementos del edificio histórico. Además, la plaza permite descubrir los restos de la antigua iglesia dels Dolors e interpretar las trazas urbanas señaladas en el pavimento.
Los mosaicos, las pinturas murales del siglo XIX y otros elementos interiores forman parte del valor patrimonial del palacio. Sin embargo, no forman parte de la experiencia turística, ya que el interior no es visitable.
Finalmente, el Palacio Abària es una interesante parada en un recorrido por la calle Montcada y el casco antiguo. Su origen gótico, las transformaciones posteriores, las gárgolas medievales y la plaza dels Dolors permiten descubrir diferentes capas de la historia urbana de Tortosa desde el espacio público.