Descripción

La Ermita de la Petja, también conocida como Santuario de la Mare de Déu dels Àngels de la Petja, es uno de los testimonios del patrimonio gótico situado a las afueras de Tortosa. Se encuentra en la partida de Sant Llàtzer, a unos tres kilómetros del centro de la ciudad, en un entorno tradicionalmente vinculado a la actividad agrícola.


El origen del santuario se remonta al 12 de abril de 1378, cuando Guerau de Montbrú, arcediano de Culla, dispuso la construcción de una capilla junto a su casa y a la antigua torre de la Petja. Además, fundó un beneficio destinado al capellán encargado de atender la iglesia. El templo fue conocido inicialmente como Santa Maria de la Petja.



Ermita de la Petja, un testimonio del gótico de Tortosa


A pesar de las numerosas transformaciones experimentadas a lo largo de los siglos, la ermita conserva algunos elementos de la construcción gótica. Entre ellos destaca especialmente la portada principal ojival, formada por grandes dovelas de piedra y decorada con capiteles de temática vegetal. En estos capiteles también puede observarse el escudo de los Montbrú, con una flor de lis.


Además, en la parte superior de la fachada se conserva una ventana gótica con aberturas lobuladas. La iglesia presenta una pequeña nave rectangular reforzada exteriormente por contrafuertes. Por tanto, a pesar de las reconstrucciones posteriores, la fachada todavía permite identificar diversos elementos del origen medieval del edificio.



Una ermita marcada por las reconstrucciones


La historia del santuario ha estado marcada por diferentes episodios de destrucción y reconstrucción. Sufrió desperfectos durante los conflictos del siglo XVII y posteriormente fue restaurado en 1789. Sin embargo, las guerras napoleónicas volvieron a afectar al edificio. Más adelante, el conjunto también sufrió destrucciones durante la Guerra Civil y tuvo que ser nuevamente restaurado.


Cerca de la ermita se conservan, además, los restos de la Creu de la Petja, datada en el siglo XII. Este elemento refuerza el interés histórico de un lugar con una larga vinculación con el territorio.



Un patrimonio vivo a las afueras de Tortosa


La ermita continúa vinculada a la tradición religiosa y popular de Tortosa. De hecho, se ha seguido celebrando la festividad en honor a la Mare de Déu de la Petja, organizada por la Associació Amics de l’Ermita de la Petja.


El edificio está protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Además, el antiguo camino de Barcelona que pasa por este sector forma parte de algunas de las rutas ciclistas propuestas por Tortosa Turisme, lo que permite integrar la ermita en un recorrido por el paisaje rural de los alrededores de la ciudad.


Actualmente, el interior no es de visita libre y no consta un horario regular de apertura al público. Por ello, la visita habitual permite contemplar principalmente el exterior del conjunto, la portada gótica y el entorno de la Petja.