Descripción
La Ermita del Coll de l’Alba es una de las ermitas más antiguas y emblemáticas del término municipal de Tortosa. Situada a unos 450 metros de altitud, ocupa un punto privilegiado de las montañas que rodean la ciudad. Desde su entorno se pueden contemplar amplias panorámicas del valle del Ebro, el Delta y Els Ports.
El conjunto tiene un marcado origen medieval. La ermita gótica está documentada en el siglo XV y experimentó diferentes ampliaciones durante los siglos posteriores. Su arquitectura, el paisaje y la larga tradición de peregrinaciones hacen del Coll de l’Alba un lugar especialmente vinculado al patrimonio religioso y popular de Tortosa.
Ermita del Coll de l’Alba y su origen medieval
La actual Ermita del Coll de l’Alba es una construcción gótica fechada en 1443, aunque la devoción en este lugar es anterior. De hecho, la primera romería documentada hasta el Coll de l’Alba corresponde a 1442. Dos años después, el capellán encargado de la ermita ya recibía una asignación para celebrar misa los domingos.
La capilla presenta una sola nave de planta rectangular, con ábside cuadrado y bóveda de cañón. La puerta de acceso es de medio punto y adovelada. El conjunto está relacionado también con una antigua torre defensiva medieval situada en uno de sus ángulos posteriores.
Durante el siglo XVI se llevaron a cabo diferentes ampliaciones. Entre los elementos más característicos destaca el porche situado delante de la capilla. Los arcos y otros elementos conservados contribuyen a dar al conjunto su particular fisonomía.
Posteriormente, la ermita experimentó diversas intervenciones. Entre ellas destacan la restauración de 1892 y las obras realizadas durante los años sesenta del siglo XX.
La Virgen del Coll de l’Alba
La devoción a la Virgen del Coll de l’Alba cuenta con una larga tradición en Tortosa. Durante la Edad Media, el lugar aparece documentado con diferentes formas, como Coll de l’Alma, Acma o Acme. Con el tiempo, la advocación mariana quedó vinculada al nombre de la partida.
La Virgen también ha sido conocida históricamente con otras advocaciones. Entre ellas se encuentran la Virgen del Espasmo, del Espanto y de la Verdad. Esta variedad de denominaciones refleja la antigüedad y la evolución de la devoción vinculada al santuario.
Además, la ermita está relacionada con antiguas tradiciones tortosinas, como la Orden del Hacha y la Rajola ensangonada. Estos relatos forman parte del patrimonio popular construido alrededor del Coll de l’Alba a lo largo de los siglos.
La romería del Coll de l’Alba
La romería del Coll de l’Alba es una de las tradiciones más antiguas relacionadas con la ermita. La primera peregrinación documentada data de 1442. Por tanto, la vinculación entre Tortosa y este lugar se remonta a casi seis siglos.
La fiesta se celebra tradicionalmente el lunes siguiente al domingo de Pentecostés. La jornada mantiene el carácter religioso y popular que durante generaciones ha llevado a los tortosinos hasta la ermita.
La presencia de una antigua hospedería junto a la capilla recuerda también la importancia de los peregrinos y caminantes. De hecho, las ampliaciones del conjunto incorporaron espacios destinados a acoger a las personas que llegaban hasta el Coll de l’Alba.
Un mirador sobre el Ebro y el Delta
Uno de los principales atractivos de la Ermita del Coll de l’Alba es su ubicación. A unos 450 metros de altitud, el entorno ofrece amplias panorámicas del valle del Ebro y el Delta. Desde este sector también se pueden contemplar Els Ports.
Por ello, el interés del Coll de l’Alba va más allá del edificio religioso. La subida hasta la ermita permite combinar patrimonio medieval, paisaje y descubrimiento del entorno rural y montañoso de Tortosa.
Rutas en bicicleta por el Coll de l’Alba
El Coll de l’Alba es también un punto destacado de diferentes rutas en bicicleta y BTT. Una de las propuestas es «Mitos, ermitas y pentacrinus», un itinerario circular de unos 12 km. La ruta sale de Tortosa, pasa por Mig Camí y sube hasta la Ermita del Coll de l’Alba.
Desde la ermita, el recorrido inicia el descenso pasando por la Torre de Gassia. Después regresa hacia Mig Camí y Tortosa. Así, el itinerario permite combinar actividad física, patrimonio y paisaje.
Además, el Coll de l’Alba forma parte de otros itinerarios ciclistas de mayor distancia. Algunos continúan hacia el despoblado medieval de Fullola o conectan Tortosa con otros sectores del término municipal.
El Coll de l’Alba y la Vía Augusta
Este sector se ha relacionado también con uno de los trazados históricos propuestos para la Vía Augusta. La gran calzada romana comunicaba Dertosa con otros territorios de la costa mediterránea. Una de las hipótesis sitúa el antiguo itinerario procedente del litoral pasando por el sector del Coll de l’Alba antes de descender hacia Tortosa.
Sin embargo, el trazado exacto de la vía romana en este punto no está determinado con suficiente certeza. Por ello, es más riguroso relacionar el Coll de l’Alba con los itinerarios históricos atribuidos a la Vía Augusta. No se puede afirmar que la calzada pasara exactamente por delante de la ermita.
Actualmente, esta vinculación histórica forma parte también de diferentes itinerarios que recorren este sector, entre ellos «Por el lado del mar y Vía Augusta».
Acceso a la Ermita del Coll de l’Alba
La Ermita del Coll de l’Alba no tiene un horario regular de apertura al público ni dispone habitualmente de visitas libres a su interior. La capilla se abre en ocasiones determinadas, principalmente con motivo de celebraciones religiosas y actividades vinculadas a la ermita.
Por tanto, el descubrimiento habitual del lugar se centra en el exterior del conjunto, su arquitectura y el paisaje que lo rodea. De este modo, se puede conocer el valor patrimonial del Coll de l’Alba sin generar expectativas de acceso al interior.
Patrimonio, paisaje y tradición
La Ermita del Coll de l’Alba reúne algunos de los elementos más característicos del patrimonio rural de Tortosa. La arquitectura gótica, la devoción mariana y una romería documentada desde el siglo XV explican la importancia histórica del lugar.
Al mismo tiempo, su elevada ubicación convierte el Coll de l’Alba en un punto privilegiado para contemplar el valle del Ebro, el Delta y Els Ports. Los caminos y las rutas ciclistas permiten integrar la ermita en el descubrimiento de un paisaje mucho más amplio.
Finalmente, la combinación de patrimonio medieval, tradición religiosa y paisaje convierte el Coll de l’Alba en uno de los lugares singulares de las montañas de Tortosa.