Descripción
El Palacio Oliver de Boteller es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura civil gótica de Tortosa. Situado actualmente en el centro histórico, conserva una imponente fachada de piedra que recuerda el poder de una de las grandes familias de la ciudad entre los siglos XV y XVI. Aunque el edificio se encuentra hoy en un emplazamiento diferente al original y su interior no es visitable, la fachada permite descubrir un valioso testimonio de la Tortosa medieval y moderna.
Palacio Oliver de Boteller: una gran residencia gótica
El palacio fue construido a finales del siglo XV, originalmente junto al río Ebro. Su ubicación lo situaba en uno de los sectores más activos de la ciudad, muy cerca de la antigua Lonja medieval y del frente fluvial.
La fachada, construida con sillares de piedra, presenta una composición sobria y monumental. Destacan las almenas decorativas del coronamiento y la gran portada adovelada. El conjunto transmite el carácter representativo de una residencia vinculada a una de las familias más poderosas de la Tortosa de la época.
La familia Oliver de Boteller
El palacio fue residencia de la poderosa familia Oliver de Boteller, uno de los linajes con mayor influencia en la historia política de Tortosa. Varios miembros de la familia ocuparon cargos de gran relevancia y tres miembros del linaje llegaron a presidir la Generalitat de Cataluña.
Entre las figuras vinculadas a la familia destaca Joan Oliver de Boteller, que participó en la defensa de Barcelona durante la Guerra de Sucesión. También formó parte de la delegación que intervino en las negociaciones para la capitulación de la ciudad el 11 de septiembre de 1714.
La importancia de la residencia queda reflejada también en sus huéspedes. En 1585, el palacio alojó a Felipe II durante su estancia en Tortosa. Este hecho evidencia el prestigio alcanzado por la familia y el carácter representativo que tenía el edificio.
Una fachada trasladada piedra a piedra
El Palacio Oliver de Boteller sufrió graves desperfectos durante la Guerra Civil española, que provocaron la pérdida de buena parte del edificio original. Como consecuencia de las posteriores transformaciones urbanísticas, en 1962 la fachada principal fue desmontada piedra a piedra y reconstruida en su emplazamiento actual.
Por este motivo, la ubicación actual no corresponde a la situación histórica del palacio junto al Ebro. En la fachada todavía pueden observarse marcas de impactos de proyectiles, testimonios materiales de los combates que afectaron a Tortosa durante la Guerra Civil.
Del antiguo edificio también se conserva el magnífico artesonado de la sala noble, uno de los elementos patrimoniales más valiosos del palacio. Sin embargo, este elemento interior no forma parte de la experiencia habitual del visitante, ya que el interior del edificio no es visitable turísticamente.
La fuente gótica y la Mesa de Cambio
Junto al palacio se puede contemplar una fuente gótica del siglo XIV, trasladada también desde su emplazamiento original. Su presencia completa este interesante conjunto patrimonial del centro histórico.
En este entorno también se conserva la histórica placa de la "Taula de Canvi i Dipòsits de Tortosa" (Mesa de Cambio y Depósitos de Tortosa), institución creada en 1587. La Mesa de Cambio desempeñó un papel destacado en la vida económica de la ciudad y constituye un testimonio de la importancia comercial y financiera que alcanzó Tortosa durante la Edad Moderna.
Actualmente, el Palacio Oliver de Boteller alberga los Servicios Territoriales del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña. Por este motivo, su interior no forma parte de un circuito de visita turística.
Contemplar su fachada permite, sin embargo, descubrir uno de los testimonios más interesantes de la arquitectura civil gótica de Tortosa. La monumental portada, las almenas, las huellas dejadas por la Guerra Civil y los elementos patrimoniales de su entorno convierten el Palacio Oliver de Boteller en una parada destacada en cualquier recorrido por el centro histórico.