Descripción

El hecho que Tortosa fuese una plaza fuerte hasta el siglo XX, a causa de haber estado desde tiempos inmemoriales núcleo estratégico tanto en la ruta fluvial y litoral (controlando la desembocadura del río) como en la terrestre (la Vía Augusta, paso obligatorio entre Barcelona y Valencia), le ha otorgado, también en el aspecto defensivo y militar, una importancia en consonancia con su pasado ilustre y monumental.

La ciudad dispone de extensas murallas y fortificaciones en diferentes grados de conservación y datadas de diferentes siglos ofreciendo al visitante una gran variedad constructiva en tipología y materiales.
Tortosa fue plaza fuerte hasta el siglo XX. Esto se debe a que desde tiempos inmemoriales la ciudad fue un núcleo estratégico tanto en la ruta fluvial y litoral (por su situación la ciudad controlaba la desembocadura del río) como en la terrestre (gracias a la Vía Augusta, paso obligatorio entre Barcelona y Valencia). Todas estas circunstancias han otorgado a la ciudad en el aspecto defensivo y militar, una importancia en consonancia con su pasado ilustre y monumental.

El recinto de Tenasses corresponde a una fortificación exterior y de extensión considerable y que se adaptaba a las exigencias militares del momento (principios del siglo XVIII, fecha de su construcción). Construida sobre la colina más al norte del barrio de Remolins, el Fort de Tenasses tenía la función de avanzada frente a la cortina de muralla del sector norte de la ciudad. Separada de esta por el barranco del Célio, de rebote dominaba el camino norte que remonta a contracorriente el río Ebro.

Su aspecto, a pesar de estar degradado por el paso del tiempo, no ha variado mucho según un plano cartográfico del 1750 y que es uno de sus primeros testimonios gráficos.