Descripción

La famosa lápida trilingüe, escrita en tres traducciones paralelas, griego, latín y hebreo, datada del siglo VI y que pertenece a la sepultura de Meliosa, una joven judía, apunta a los albores del asentamiento de la comunidad judía en Tortosa. Este elemento epigráfico es la prueba que los judíos estaban presentes en la ciudad desde tiempos muy antiguos. Después que la ciudad fuese conquistada por Ramon Berenguer IV, el 1148, el conde donó los antiguos astilleros árabes a la comunidad judía para la construcción de 60 viviendas. Así nace el llamado "Call vell" (la judería vieja). Ésta es la primera noticia que tenemos de una judería o barrio habitado exclusivamente por judíos en Tortosa. Más tarde, a inicios del siglo XIII, se construye el "Call nou" (la judería nueva). La judería ha conservado casi intacta, y hasta la actualidad, la estructura de las calles y algunos de sus topónimos. La judería de Tortosa permite hacer una ruta breve y estimulante que nos adentrará en sus callejones blancos y estrechos y viajaremos en el tiempo.



La Sinagoga. La primera parada de nuestra ruta por la judería de Tortosa puede ser el emplazamiento de la antigua sinagoga. Por la judería iremos encontrando paneles informativos y unos pequeños mapas que nos ayudarán a situarnos y encontrar el siguiente punto. La existencia de una sinagoga está documentada desde principios del siglo XIV. La sinagoga o templo de los judíos, era un lugar dedicado a la oración y la celebración de ceremonias religiosas. Cerca las sinagogas había, también, baños en los que se llevaban a cabo rituales de purificación. A continuación, si seguimos por la calle de Jerusalem encontraremos la Carnicería judía.

La Carnicería judía. En esta misma esquina, pero ya en la calle d'en Fortó, se localiza también la carnicería judía. Perteneciente a la familia cristiana de Sentmenat y subarrendada por los judíos, la carnicería dependía de la aljama o gobierno comunitario, que establecía los mecanismos necesarios para que la carne consumida fuera purificada o casher.



El horno de los judíos. Ya en el siglo XVII, y conocido como el "Forn del Senyor Rei", estaba situado a la cabeza de la calle d'en Fortó. La aljama tenía instituciones y establecimientos básicos de funcionamiento y uno de estos era el horno de los judíos, donde elaboraban el pan sin levadura. El horno suponía una fuente de ingresos importante para la ciudad. La familia Montcada y la Orden del Temple se beneficiaron durante la edad media del cobro de réditos por la cocción del pan en el horno de los judíos.

 

La alfarería. Si giramos hacia el Carrer Major de Remolins podremos conocer el espacio donde había la alfarería. La actividad alfarera de tradición árabe se remonta a la baja edad media y se desarrolla en el barrio de Remolins durante el final del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Dedicada a la producción de envases cerámicos para el uso doméstico y agrícola, el edificio cumplía, también, las funciones de vivienda. En la planta baja, y más concretamente en el patio, es conserva el horno de cerámica de planta circular. Si seguimos por la misma calle encontraremos el edificio llamado sinagoga o Casa de Sant Jordi.

 

Sinagoga o Casa de Sant Jordi. Este edificio, conocido popularmente como la Sinagoga, es de origen medieval. Fue construido al siglo XIV con la función de hospital. A partir del siglo XVIII se convirtió en caserna de caballería y pasó a ser conocido como Cuartel del Príncipe o de Remolins. Llegados a este punto, encontraremos el basamento de las murallas del siglo XIV.



El Basamento de las murallas del siglo XIV. Las reestructuraciones urbanísticas, con la construcción de los ensanches durante el siglo XIX, tienen como consecuencia el derribo del tramo de muralla que iba de la Torre del Cèlio o Grossa de Vimpeçol hasta a la Torre de Vimpeçol de Ribarech o redonda, que estaba situada a orillas del río. De esta cerradura de muralla todavía se puede reseguir el trazado paralelo al Barranco del Cèlio. El portal del Vimpeçol, que estaba situado en Carrer Major de Remolins, era uno de los accesos principales de la ciudad, ya que la comunicaba con los núcleos de población del margen izquierdo del río y era la salida al camino Real en dirección a Zaragoza.

 

Torre del Célio. Este sector de fortificación se extiende por la banda norte este del recinto amurallado de la ciudad, donde se sitúa el barrio de Remolins, y actualmente conserva sin variaciones su trazado y una buena extensión del paso de ronda. La mayor parte del tramo corresponde a lienzo de muralla, a excepción de las torres fortificadas en ambos extremos, a pie del barranco. Por una parte, la llamada Torre del Célio o Gran, y de la otra, en la parte elevada, los restos de dos torres cuadradas que han quedado integradas en la estructura de las avanzadas de San Juan, a las cuales se adosa. Desde las murallas podemos llegar rápidamente hasta el entrañable portal de los judíos.

 

Portal de los judíos. Situado en medio del trazado de la muralla medieval del siglo XIV que cerraba la Judería, la puerta daba paso al foso o cementerio judío y los huertos situados extramuros. El portal era una salida secundaria o alternativa que, en tiempos de grandes avenidas del Ebro, tenía la misión de facilitar la salida fuera de las murallas por el llamado "camí vell". Después de ver el Portal de los judíos podemos retroceder levemente y adentrarnos en la calle de la Vilanova.



Calle de la Vilanova. La estructura laberíntica de la judería se rompe en esta calle, que destaca por la singularidad del trazado rectilíneo y por su anchura. Su construcción está documentada a inicios del siglo XV, cuando se derribaron casas y albergues par a darle el aspecto y la estructura actuales.

 

Finalmente, podemos concluir nuestra ruta por la Judería de Tortosa en la bonita plaza de la Figuereta, que conserva un antiguo pozo en el centro de un espacio puro y lleno de paz.