Descripción

El castillo ocupa la colina central de la ciudad antigua. La fortificación emerge sobre todos los edificios históricos de la urbe. Esta atalaya, de enorme importancia estratégica, es un magnifico mirador de Tortosa.

Se han encontrado restos íberos y romanos. En tiempos de Abd-al-Rahman III los árabes la conviertieron en alcazaba. A partir de los de Jaime I fue residencia real. El perímetro corresponde, a grandes rasgos, al castillo original que ya se vio condicionado por las características del terreno. Parece ser que originalmente alternaba torres defensivas de planta cuadrada con trozos de muralla. El paso de los siglos obligó a realizar adaptaciones de acuerdo a las nuevas exigencias militares, sustituyendo almenas y torres por troneras y parapetos. En los siglos XVII y XVIII se construirán las avanzadas en su extremo noroeste.

En el interior del recinto se realizaron diversas construcciones: aljibes, naves y el polvorín. En el gran pozo central, o zuda, confluyen numerosas galerías subterráneas con mazmorras y hornos.

Durante la Guerra Civil el castillo será objeto de una grave destrucción. En el año 1972 y tras una profunda restauración, se convertirá en Parador Nacional de Turismo. De la antigua edificación se conservan murallas, arcadas, el polvorín, una sala con ventanas trifoliadas, el patio de armas y galerías subterráneas.