Descripción
Paseando por el casco histórico de Tortosa y su fachada fluvial descubrirás uno de los edificios institucionales más destacados del Renacimiento catalán: el Palacio de la Diputación del General. Situado junto al antiguo emplazamiento del puente de Barcas, este edificio monumental recuerda la importancia estratégica de Tortosa como puerta de entrada a la ciudad y como punto de control del comercio que circulaba por el río Ebro.
Construido entre 1576 y 1578, fue la primera sede de la Diputación del General (Generalitat) edificada fuera de Barcelona, un hecho que refleja la relevancia política y económica que tuvo Tortosa durante la Edad Moderna. Su ubicación era estratégica: frente al principal paso sobre el Ebro, desde aquí se controlaba y gravaba el tránsito de mercancías que llegaban a la ciudad por vía fluvial.
El edificio, construido con piedra de Flix, conserva la sobriedad y la elegancia propias de la arquitectura civil renacentista. Su fachada principal destaca por la gran portada de arco de medio punto con dovelas, los balcones alineados de las plantas superiores y sus proporciones equilibradas. Forma parte del conjunto de edificios históricos que configuran la característica fachada fluvial de Tortosa, una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad.
A lo largo de los siglos, el palacio ha desempeñado diferentes funciones y ha sido testigo de importantes episodios de la historia local. A finales del siglo XIX también fue la residencia y laboratorio del doctor Jaume Ferran i Clua, médico y bacteriólogo nacido en Corbera d'Ebre, reconocido internacionalmente por desarrollar la primera vacuna contra el cólera y pionero en la investigación de vacunas contra otras enfermedades infecciosas. Una placa conmemorativa recuerda hoy su estancia en este edificio.
Aunque el interior no es visitable, el Palacio de la Diputación del General constituye una parada imprescindible durante el recorrido por el centro histórico de Tortosa. Su fachada, su vinculación con la historia de la Generalitat y su estrecha relación con el río Ebro permiten comprender la importancia política, comercial y científica que la ciudad tuvo a lo largo de los siglos.