Descripción

La Torre de Font de Quinto es uno de los elementos más representativos del patrimonio medieval de Campredó. También conocida como Torre de Ayuso o Torre de Campredó, se alza sobre una colina de la vertiente fluvial de la sierra de les Veles. Desde esta posición domina el curso bajo del Ebro y un amplio sector de la llanura agrícola.


La torre está vinculada a las antiguas posesiones de la Orden del Temple y a la organización medieval de este territorio. Además, su entorno permite descubrir otra etapa decisiva de la historia contemporánea: la Batalla del Ebro. Los paneles interpretativos, los grafitis conservados en la torre y otros vestigios cercanos ayudan a comprender los combates que tuvieron lugar en este sector en julio de 1938.



Torre de Font de Quinto y el patrimonio templario


En 1182, los territorios situados al sudeste de Tortosa pasaron, por donación real, al dominio de la Orden del Temple. Estas tierras se organizaron alrededor de la subencomienda del Prat, creada para gestionar las posesiones templarias de este sector.


La Torre de Font de Quinto está históricamente relacionada con este territorio. Las fuentes sitúan su construcción en época medieval, entre los siglos XIII y XIV. Por tanto, constituye uno de los testimonios más destacados del pasado templario de Campredó.


A poca distancia se conserva también la Casa del Prat o Lonja, otro elemento fundamental de este conjunto patrimonial. Así, torre y lonja permiten interpretar un territorio medieval formado por explotaciones agrícolas, pastos, caminos y puntos estratégicos de control.



Una torre defensiva sobre el Ebro


La torre es una construcción fortificada de planta rectangular y forma prismática. Tiene aproximadamente 11 metros de altura y una base de unos 8,20 por 6 metros. Sus muros están construidos con pequeños sillares irregulares unidos con mortero.


Uno de sus elementos más característicos es el acceso original elevado, habitual en las torres defensivas medievales. Esta disposición dificultaba la entrada y mejoraba la protección del edificio. Además, la construcción conserva aspilleras y otros elementos relacionados con su función defensiva.


Los diferentes niveles interiores se comunicaban mediante trampillas. En la parte superior había también una chimenea, lo que indica la existencia de un espacio con funciones residenciales.


Con el paso del tiempo, la torre experimentó diversas transformaciones. De hecho, posteriormente llegó a utilizarse como casa de campo, un cambio de uso que probablemente contribuyó a su conservación.



La Torre de Campredó y el control del río


La posición elevada de la Torre de Font de Quinto permitía controlar un amplio sector del curso bajo del Ebro. El río era una importante vía de comunicación, transporte y acceso hacia Tortosa. Por ello, la vigilancia de este corredor tenía un gran valor estratégico.


En la otra orilla del Ebro se alza la Torre de la Carrova, con la que la torre de Campredó mantiene una clara relación visual. Además, las fuentes relacionan este sistema de vigilancia con la antigua Torre de Sant Onofre, hoy desaparecida.


Una tradición afirma que las torres de Campredó y la Carrova estaban conectadas mediante un sistema de cadenas que permitía impedir el paso de las embarcaciones por el Ebro. Sin embargo, esta explicación forma parte de la tradición y no debe considerarse un hecho histórico documentado.



La Torre de Font de Quinto y la Batalla del Ebro


La historia de la torre continuó mucho más allá de la Edad Media. Durante la Guerra Civil, este sector de Campredó quedó directamente relacionado con el inicio de la Batalla del Ebro, en la madrugada del 25 de julio de 1938.


En esta zona, el ejército republicano intentó cruzar el Ebro como parte de una maniobra de distracción. El objetivo era dispersar a las fuerzas franquistas mientras el grueso de la ofensiva cruzaba el río más al norte. En la operación participó la XIV Brigada Internacional La Marsellesa, formada en buena parte por combatientes franceses y belgas. Los combates provocaron numerosas bajas.


En el interior de la torre se conservan grafitis relacionados con combatientes de la XIV Brigada Internacional. Estas inscripciones constituyen una huella directa de la presencia de los brigadistas y añaden una nueva capa histórica al edificio medieval.


Además, alrededor de la torre hay paneles interpretativos dedicados a la Guerra Civil y a la Batalla del Ebro. Estos recursos explican la maniobra republicana del 25 de julio de 1938 y sitúan Campredó dentro de los escenarios del sector sur de la batalla.



Una ruta de memoria entre Campredó, l’Aldea y Amposta


Los elementos interpretativos de la Torre de Font de Quinto forman parte de un proyecto de memoria histórica compartido con l’Aldea y Amposta. La propuesta relaciona distintos lugares vinculados a los intentos republicanos de cruzar el Ebro durante las primeras horas de la batalla.


Entre estos espacios se encuentran la propia Torre de Font de Quinto, la Torre de la Carrova, el Mas de Talarn y el Mas de Bernis. De este modo, los paneles permiten interpretar los combates desde una perspectiva territorial y no como un episodio aislado.


En el entorno de Campredó, la interpretación se completa con otros vestigios, entre los que destacan las trincheras recuperadas de la Casa del Prat. Así, en un mismo sector pueden descubrirse testimonios de la Edad Media y de la Guerra Civil.



Del patrimonio medieval a la memoria histórica


Esta superposición de épocas es uno de los principales valores de la Torre de Font de Quinto. La construcción medieval explica la organización y el control del territorio durante la época templaria. En cambio, los grafitis, las trincheras y los paneles interpretativos permiten acercarse a los acontecimientos de 1938.


Por tanto, la visita ofrece una lectura especialmente amplia de la historia de Campredó. En un espacio relativamente reducido conviven una torre defensiva medieval, vestigios de la Guerra Civil y un paisaje que ayuda a comprender la importancia estratégica del Ebro a lo largo de los siglos.


En el año 2000, la Torre de Font de Quinto y la Casa del Prat pasaron a ser propiedad del Ayuntamiento de Tortosa. Posteriormente, se impulsaron trabajos de restauración y actuaciones destinadas a recuperar e interpretar este patrimonio.



Un mirador sobre el curso bajo del Ebro


La ubicación es también uno de los grandes atractivos de la Torre de Font de Quinto. La construcción se alza sobre una colina situada entre las elevaciones de la sierra y la llanura fluvial del Ebro.


Desde el entorno pueden contemplarse amplias panorámicas sobre el río, la llanura agrícola y el paisaje de Campredó. Esta visión permite comprender fácilmente por qué el lugar tuvo valor estratégico en diferentes momentos de la historia.


Así, el descubrimiento de la torre no se limita a su arquitectura. El paisaje es una parte esencial de la experiencia y permite interpretar la relación entre la fortificación, el territorio y el Ebro.



Rutas en bicicleta por la Torre de Font de Quinto


La torre forma parte también de las propuestas para descubrir Campredó en bicicleta. Entre ellas destaca la ruta «Por Campredó a través de caminos secundarios», un itinerario familiar de unos 30 kilómetros con inicio y final en Tortosa.


El recorrido sigue inicialmente el Camino Natural del Ebro en dirección a Campredó. Después de pasar por Font de Quinto, la ruta se acerca a la torre y permite disfrutar de buenas panorámicas sobre el río.


De este modo, el patrimonio medieval y la memoria histórica pueden combinarse con el cicloturismo y el descubrimiento del paisaje fluvial.



La torre y el Camino de Santiago del Ebro


La Torre de Font de Quinto se encuentra también en el entorno del Camino de Santiago del Ebro. Este itinerario sigue el corredor fluvial, comunica Amposta con Tortosa y después continúa hacia el norte.


La torre es uno de los elementos patrimoniales relacionados con este tramo del recorrido. Por tanto, su entorno puede integrarse en itinerarios a pie o en bicicleta que combinan patrimonio, paisaje y caminos históricos.



Una torre para descubrir desde el exterior


La Torre de Font de Quinto está restaurada, pero no dispone de un horario regular y permanente de visita libre a su interior. El edificio acoge actividades culturales y puede abrir en determinadas ocasiones. Por tanto, no debe plantearse como un monumento con acceso interior garantizado.


La visita habitual se centra en el exterior de la torre, su arquitectura defensiva, el paisaje y los elementos interpretativos situados en su entorno. Estos recursos permiten descubrir tanto el pasado medieval como los episodios de la Guerra Civil vinculados a este sector.


Finalmente, la Torre de Ayuso, de Font de Quinto o de Campredó permite recorrer siglos de historia en un mismo lugar. El legado templario, el control medieval del Ebro, la Batalla del Ebro y el paisaje fluvial convierten la torre y su entorno en uno de los conjuntos patrimoniales más interesantes de Campredó.